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Las tarjetas de crédito… ese pedacito de plástico cuyo uso es capaz de sacarnos de muchos apuros o poner nuestro mundo al revés, llevarnos a la inestabilidad financiera y a la quiebra de la cordura.

 A veces ni siquiera estamos seguros de cómo llegaron, por qué las tenemos, o cuándo la deuda que acumulamos se agigantó tanto. Lo que sí sabemos es que la mayoría de las ocasiones en que se nos cae la venda de los ojos, las deudas son lo suficientemente grandes como para empujarnos al abismo. Por eso es importante que antes de aceptar una tarjeta de crédito en nuestras vidas o seguir usando la nuestra, analicemos si realmente sabemos qué es y si la necesitamos.

Una tarjeta de crédito es un rectángulo delgado de plástico, emitida por una compañía financiera, con la cual el propietario puede pedir prestado dinero del emisor (el banco u otra entidad financiera) para realizar sus compras (en supermercados, tiendas, internet y lugares que la acepten). Y sería válido agregar en la definición que ese pequeño rectángulo es mortal en el momento en que abusemos de ellas.

Es importante no confundir las tarjetas de crédito con las de débito. Las tarjetas de débito son otro pedacito de plástico que sirve para pagar, pero a diferencia de las tarjetas de crédito, no es un dinero prestado, si no, el que hay disponible en una cuenta corriente bancaria o de ahorro. Por ejemplo, algunas empresas no pagan en efectivo si no que depositan el salario en una cuenta de la cual el empleado tiene una tarjeta y dispone ese dinero retirándolo por un cajero automático o pagando con la misma tarjeta.
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¿Cómo funciona una tarjeta de crédito?

El propietario de la tarjeta tiene una cantidad limitada de dinero prestada por la entidad financiera por un plazo de tiempo determinado. Este dinero también tiene una fecha meta a pagar sin intereses; por ejemplo, en el caso de muchos bancos, debe hacerse en los siguientes 30 días… cuando se cierra el “plazo” de nuestra cantidad mensual, tenemos el tiempo asignado para pagarlos, al tiempo que se abre otro plazo nuevo.  También existe una cantidad mensual de dinero a pagar por el uso de la tarjeta.

No es obligatorio que paguemos todo lo gastado en el mes, pero estos gastos mas los intereses se van acumulando mes por mes, y he aquí la madre de los problemas… donde nos endeudamos y necesitamos ayuda financiera.

Y ya que tenemos una idea de cómo funciona, es importante que no desarrollemos miedo o adoración por el crédito y que pongamos a ambos lados de la balanza los pro y contras del uso de las tarjetas de crédito y si debería usarla o no.