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  • Cuando se trata de innovación y tecnología se habla con mucha esperanza para las industrias creativas y en general para la economía. Sin embargo, se trata de una receta que sólo puede ser exitosa si se tienen todos los componentes: una idea creativa, un público meta, una infraestructura adecuada y por último pero no menos importante: capital.

Una de las maravillas de la red y del comercio electrónico es que prácticamente cualquier idea puede ser financiada por cualquier persona si el pitch es lo suficientemente convincente. La Ciudad de México, y Guadalajara en particular, han recibido mucha atención por parte de emprendedores, medios e inversionistas por albergar dos de los hubs de innovación y tecnología más importantes de América Latina.

Según información de El Economista, en 2015 en México se movieron 60 millones de dólares en fintech y Tech Chrunch ha definido el movimiento fintech mexicano como “the next big thing.” En los últimos cinco años el ecommerce ha crecido bastante y conceptos como el crowdfunding y el fintech colectivo han sido poco a poco adoptados por una buena parte de la sociedad, si bien no por sus nombres de pila, sí por marcas exitosas como Fondeadora o Prestadero.

En septiembre la Comisión Nacional de Valores y Bancaria pensaba presentar una propuesta de ley para regular estas actividades, la Ley Fintech, sin embargo, con la renuncia de Luis Videgaray al frente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el proyecto se aplazó al menos hasta 2017.

¿Qué va a cambiar?

Un borrador de la ley, al que de acuerdo con Obregón ni siquiera ha tenido acceso la ANF, se filtró en The Huffington Post México, dando una idea de los temas que tocará la Ley Finitech: crowdfunding, el uso cryptocurrencies, métodos de pago, sandboxes, protección al usuario y ciberseguridad.

Con la misión de evitar hackeos y lavado de dinero en el fintech, la propuesta de ley plantea grandes cambios para el ecosistema del financiamiento mexicano.

La nueva ley quiere evitar el lavado de dinero

El primer gran cambio es que las empresas fintech deberán registrarse ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), lo que muy probablemente involucraría auditorías y reporte de operaciones por parte del sector fintech mexicano. A cambio, dichas empresas tendrían claridad fiscal, validez en los contratos de deuda y acreditación.

Aparentemente la ley tampoco permitiría que un proyecto sea financiado completamente por una sola persona. No queda claro si eso implica a los inversores “ángeles” o a los fondos de inversión. A Obregón le preocupa la redacción de la ley y que esta “no tenga el nivel de detalle operativo.”

Eso no es todo, quienes busquen financiación colectiva deberán ser sujetos de crédito. Además, si una plataforma no es capaz de brindar ciberseguridad a sus usuarios, la CNBV podría suspenderla de manera temporal o definitiva.

Sobre si estos nuevos controles podrían evitar que nazcan nuevas empresas que se dediquen al financiamiento, Obregón apuesta a la redacción de la ley: “Una oración puede frenar la innovación. Si es una ley inteligente y bien pensada va a fomentar negocios que hagan crecer el ecosistema.” Pero hace énfasis en que la ANF tenga oportunidad de analizar la ley: “Nosotros somos los que estamos en las trincheras.”

En la redacción de Ley Fintech están participando la SHCP, CrowdfundingMx, la Asociación Nacional de Fondeo, la Oficina Digital de la Presidencia y el INADEM, entre otras instituciones.

Fuente: Valeria Ríos

Hipertextual.com