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Cada persona encaja en una personalidad financiera, determinada por la forma en que manejan el dinero y sus finanzas. Debido a esta diversidad se ha podido establecer, a grandes rasgos, personalidades con características específicas. Veamos cuáles son:

El derrochador o consumista:

Dentro de este perfil están las personas que tienen un manejo financiero desordenado. Tienen como valor fundamental vivir en el momento y divertirse, sin pensar en lo que vendrá después.

Son aventureros, tomadores de riesgos, aunque irónicamente, suelen huir de los riesgos financieros como poner un negocio. Como gastan más de lo que tienen y acaban con sus ingresos antes de lo que imaginan, generalmente viven con problemas financieros estructurales: con sus tarjetas de crédito a tope y sin un peso ahorrado. Para el consumista es adecuado establecer un plan de ahorro automático. Si en la empresa donde laboran cuentan con una caja de ahorro que opere mediante el sistema de descuento por nómina, establecerlo es ideal.

El temeroso:

Esta personalidad financiera es característica de aquellos que se preocupan excesivamente por su seguridad económica y la de su familia. Su mayor temor es perder el control y sienten pánico por la escasez, así que evitan incurrir en gastos extra que califican como innecesarios. Este grupo no adquiere deudas, su prioridad es el ahorro y nunca han considerado tener créditos. Lo malo de es que muchas veces este miedo no te gastar el dinero en cosas que realmente son necesarias y mucho menos se atreven a invertir para multiplicar su dinero.
Para quienes se identifican con este tipo de personalidad, les recomiendo establecer metas y objetivos puntuales, ya que de nada sirve acumular dinero sin tener un horizonte claro.

Analítico/ordenado

Tiende a gastar cuidadosamente sus recursos. Le gusta ahorrar, planear para el futuro y gastar de manera planeada. Son los típicos que siempre anotan todo lo que gastan, prefieren llevar un presupuesto y fijan metas a seguir. En materia de inversión suele ser igualmente muy conservador. No le gusta arriesgar su dinero con el fin de ganar más hacia el futuro Este tipo de personas, por lo general, evitan a toda costa los riesgos y prefieren, por el contrario, las inversiones seguras y tradicionales.

La recomendación para ellos es que sean menos controladores, más seguros en sus decisiones y dispuestos al momento de comprar, vender o invertir, ya que pueden perder excelentes oportunidades por temor a tomar riesgos y equivocarse.

 Impulsivo

Quienes tienen este tipo de personalidad son precipitados en sus acciones y por lo general recurren al gasto cuando la frustración y la depresión los invade. La ansiedad los lleva, muchas veces, a tomar decisiones más emotivas y menos racionales. Suelen gastar elevadas sumas de dinero, gracias a que siempre tienen consigo sus tarjetas de crédito. Suelen justificar sus gastos con frases como “me lo merezco”, “para eso trabajo”, “es un gustico”, pero al final de cada mes viven quejándose de lo precario que son sus ingresos.

Según los expertos, lo más favorable para este tipo de personas es realizar deducciones automáticas con el fin de ahorro, para evitar que todo el dinero recibido por ingresos sea destinado al consumo.

 “Cada persona es un mundo, por lo que hay tantas personalidades financieras como individuos” Joan Lanzagorta

Ciertamente, en cuanto a personalidad financiera, todos tenemos una mezcla, e incluso, muchos podrán notar que se identifican con más de una; por esta razón, lo más importante es encontrar equilibrio en nosotros mismos y aplicar los consejos que mejor se adapten a nuestros casos particulares.