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En este mes no hemos elegido un solo empresario del mes, sino una familia completa. La historia de la familia Añaños es una de las más impresionantes de todo Perú y América Latina, pues todos hemos conocido a Kola Real, Agua Cielo o Sabor de Oro, marcas propias de esta familia, que ante las dificultades y aplicando buenas estrategias, han sabido levantar una empresa con alcance global.

Todo comienza en 1988, en plena crisis económica y social que vivía el Perú durante el primer gobierno de Alan García (presidente del país en dos mandatos no consecutivos: de 1985 a 1990 y de 2006 a 2011). Pero sus primeros años fue una época que se caracterizó por una inflación generalizada y la violencia extrema por parte de los grupos terroristas.

Eran tiempos difíciles para la familia Añaños Jerí (y para todas las familias de Perú), sin duda, y el terror que se vivía en aquel momento no les permitía vivir de su trabajo normal, la agricultura. Eso motivó al padre de la familia, Eduardo Añaños Pérez, a desplazarse de su natal San Miguel hacia Huamanga. Su aguda mirada le permitió observar que la ciudad de Ayacucho quedaba aislada comercialmente, debido a los robos y saqueos que sufrían los camiones repartidores. Fue en ese contexto que él y su esposa Mirtha Jerí, junto con sus hijos Jorge, Ángel, Álvaro, Vicky, Arturo y Carlos decidieron reunir sus ahorros para lograr un crédito de 30.000 dólares. Este dinero sirvió para comprar maquinaria e insumos con lo cual fabricarían su producto emblemático: Kola Real. Al principio comercializaban gaseosas en botellas de cerveza, todo era muy artesanal. La primera máquina que adquirieron fue llamada “El Atahualpa”, que se encuentra en una de sus numerosas plantas en Perú.

Primero fue Ayacucho, después se extendieron a otras ciudades. El objetivo era ganarse un mercado en estas provincias donde las grandes marcas internacionales aún no estaban posicionadas. Una característica importante en ellos fue innovar y competir. Apostaron por bajar el precio de sus productos. Estaban convencidos de que la única manera de ganarse un espacio dentro del mercado de gaseosas, a nivel nacional, era con un buen producto ofrecido a bajo precio. Hoy tienen más de 300 millones de dólares de ingresos anualmente.

Comenzaron a conquistar el interior del país hasta que llegaron a Lima con su producto emblemático: Kola Real.  En la capital, debieron enfrentarse con las grandes empresas de gaseosas como Inca Kola, la bebida estandarte del Perú. En medio de esta batalla, los Añaños toman la decisión de internacionalizar su marca, primero en México y luego en otros países de América, Asia y Europa, demostrando que cuando piensas en grande no tienes límites, en el 2010 se convirtió en el socio estratégico regional del Fútbol Club Barcelona (España).

Para los Añaños contar con marcas propias, como Kola Real, Agua Cielo o Sabor de Oro ha significado un punto a su favor. Ellos pueden gracias a ello, ser más competitivos con los precios ya que no tienen que pagar derechos por el uso de las franquicias de las grandes marcas internacionales. Su eslogan lo dice todo: ofrecer calidad al menor precio.

Hay que saber en qué invertir y los Añaños apostaron por una manera poco usual. Decidieron mantener bajos los niveles de inversión en publicidad. Convirtieron el bajo precio en su mejor publicidad. Los resultados saltan a la vista. Ahora ellos invierten quince veces menos en publicidad que la competencia, dentro de su lógica de ahorro. Y con esa fórmula de ahorro, previsión y decisiones rápidas, ha convertido a los Añaños en una de las familias mas exitosas de América.

Todo es posible para aquellos que con inteligencia, invierten y luchan.