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Recientemente escuché una frase muy interesante: “no le prestamos atención a las hormigas porque son muy pequeñas, pero muchas hormigas juntas pueden transformar un hermoso prado con flores en un total desierto.”

Cuando convertimos esas hormigas en gastos, pequeños pero muchos gastos, al sacar la cuenta, nos hemos gastado todo el sueldo y sin haber guardado nada. Sin embargo, puede que no consideremos esto como un grave problema porque siempre buscamos la forma de sobrevivir hasta la próxima paga, ¿verdad? La cosa es que se presenta uno que otro imprevisto o emergencia y no nos queda de otra que tomar préstamos. Y los préstamos detonan esa carrera “YO” vs la gigante bola de nieve llamada “DEUDAS”… todo porque jamás ahorramos.

Entonces, ¿qué es ahorrar? En primer lugar, no es un verbo aplicado solo a aquellos con “salario elegante”, ahorrar vale para todos. Ahorrar es reservar o guardar un porcentaje de tus ingresos para el futuro.

Ojo: ahorrar no es solo que saquemos “el clavito” de nuestro sueldo, es también aprender a reducir costos y a gastar con disciplina.imagen4

¿Cómo reducir costos? Puedes encontrar mil formas para hacerlo, pero todo comienza con detenernos a hacer una lista sobre nuestros gastos para saber hacia dónde se va nuestro dinero y dividirlas en tres: gastos necesarios, prioridades y deseos. Una vez hayas hecho esta lista (lo más sincera y detalladamente posible), tachas esas cosas que no necesitas.

Gastar con disciplina le sigue a la lista de gastos. Y es que la palabra favorita de los chinos no ofrece otra cosa que no sea éxito en la constancia. La próxima inversión que vayas a hacer, por mínima que sea, te detendrás y analizarás si realmente es una necesidad o un deseo. Las necesidades requieren inversiones inmediatas, pero para los deseos, puedes hacer un buen plan de ahorro.

¿Pero por qué es importante ahorrar? Con el ahorro te proteges, te preparas e inviertes.

Te proteges de eventos inesperados que podrían arrasar con tu economía. Piensa que es increíble cuando puedes librarte de alguna crisis sin necesidad de envolverte en algún préstamo desesperado con tasas por las nubes y que tomarás mucho tiempo en pagar.

Segundo, te preparas para eventos que sí esperas o metas planteadas, como futuros estudios o los de tus hijos; tu boda, la compra de un auto o de la casa… en pocas palabras, ahorrar nos permite materializar nuestros sueños sin endeudarnos.

Y cuando es suficiente, te das cuenta que puedes invertir: bienes raíces, tu familia, mejor educación, etc.

Quizás, en la posición en que estás, sientes que es algo muy lejano, pero no es cierto. Cuando adquieres una cultura de ahorro, la visión de las cosas y los resultados obtenidos cambian positivamente a gran escala.

Si te has decidido por fin a vivir una vida, aquí tienes un sencillo plan de ahorro:

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  1. Determina un por ciento específico de tus ganancias para reservarlo.
  1. Si tienes una meta específica, calcula qué cantidad de dinero necesitas y en qué tiempo puedes lograrlo según la cantidad que vayas a guardar. No siempre se ahorra por algún plan, pero es bueno tener una motivación.
  1. Elige bien dónde vas a ahorrar: infórmate, pregunta y resuelve todas tus dudas, desde la credibilidad de la entidad, los documentos que necesitas, la tasa de interés o qué costos te cobran por retiros o transferencias.

Warren Buffet, uno de los empresarios más grandes de la historia dijo una vez: “No ahorres lo que te quede después de gastar; gasta lo que te quede después de ahorrar.”

Desarrollar una cultura de ahorro te hace más consciente a la hora de dar cada paso y mejora tu calidad de vida. ¡Anímate!