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Rondábamos el año 1994 cuando Bill Gates dijo: “la banca es esencial, pero los bancos no”. ¿Fue correcta su predicción?

Hace varios años que los bancos  están apostando por las nuevas tecnologías para hacer que sus clientes puedan realizar operaciones en línea. Con el crecimiento y expansión de los teléfonos inteligentes, son muchos los que acceden a Internet a través de su teléfono móvil, con la posibilidad de estar conectados las 24 horas del día.  Aprovechando esta oportunidad, los bancos han desarrollado aplicaciones que permiten a los clientes acceder a sus cuentas realizar numerosas operaciones sin ir directamente a las oficinas. En el mundo ya hay 800 millones de personas utilizando sus móviles para realizar operaciones bancarias. Y según el estudio de “Mobile & Online Banking: Developed & Developing Market Strategies 2014-2019” realizado por la consultora británica Juniper Research, se espera que en tres años la cifra llegue a 1,750.

La inversión en el desarrollo de tecnologías financieras, lo que se conoce por fintech (finance + technology), está creciendo rápidamente en Estados Unidos y Europa. El objetivo del fintech es crear servicios financieros más eficaces y menos costosos.

En Latinoamérica, varios bancos han creado sus propias plataformas a través de las cuales ofrecen diversos servicios financieros (como abrir o gestionar cuentas, realizar transferencias, solicitar préstamos, invertir). Las más conocidas son Fintonic (una aplicación de consulta que opera con bancos españoles y chilenos), las alemanas Fidor Bank y Number 16, o las estadounidenses Go Bank, Moven y Simple (adquirida por BBVA hace dos años)

Sí, efectivamente, el sector financiero ha descubierto que las tecnologías móviles: son una oportunidad para acercarse al cliente, mejorar su diferenciación respecto a la competencia, ahorrar costes y subirse al carro de la modernidad.

El futuro de los servicios financieros ya ha llegado pero aún queda mucho por hacer. Pero el reto principal no es desarrollar aplicaciones, sino garantizar la seguridad en las transacciones de todos esos millones de usuarios, evitar los fraudes y la suplantación de identidades para evitar sustos terribles.