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El dinero no tiene sentimientos ni emociones. Es solo un objeto cuyo valor está determinado por el acuerdo de miles de personas. Pero los seres humanos llenos de emociones como estamos, no podemos evitar relacionarnos con el emocionalmente.

Aquel que “odia” el dinero, también lo desea fervientemente y esto es un problema. Aquel que gasta incontrolablemente también siente que es su enemigo, pues constantemente está sintiendo la presión de “la falta de dinero”. El que acumula deuda también siente que su “cruz” es el, pues parece que nunca es suficiente.

Tendemos a llevar una relación odio-amor con nuestro dinero. Es el odio el que nos hace gastarlo compulsivamente (como si nos hiciera daño cada centavo que conservamos) y es el amor el que nos hace trabajar en las cosas más duras, con los horarios más difíciles y en las condiciones menos favorables, por el. Por el “el cochino dinero”.

Y si es tan cochino, ¿por qué lo deseamos? Y si es tan bueno para nuestra sobrevivencia ¿por qué lo gastamos inconsciente e irresponsablemente? ¡Porque nuestras emociones nos dominan!

El dinero es solo una HERRAMIENTA. No lo veas como el más grande tesoro ni como el pecado que corroe el mundo. En realidad el es lo que nosotros queremos y hacemos que sea.

Algunas personas si son corroídas por el dinero, pero velo bien: ¡no todas!  Y algunas personas harían grandes cosas si tan solo no estuvieran peleadas con el.

Las emociones nos hacen humanos y deberíamos sentirnos afortunados por tenerlas. Pero cuando pensamos, hablamos y tomamos decisiones sobre el dinero, deberíamos tratar de alejarnos lo más posible de las emociones, mirarlo de forma psicológica y pensar racionalmente.

Algunas ideas-emociones relacionadas con el dinero:
  • El dinero corrompe a la gente.
  • Es malo.
  • Soluciona los problemas.
  • Es sucio.
  • Me hace sentir bien.
  • Me dará el poder que necesito para hacer lo que quiero.
  • Es difícil de obtener.
  • Es la llave de la satisfacción.
  • Debe costar trabajo.
  • Nunca es suficiente.

Piensen en cada uno de estos conceptos y cómo los hace sentir. En realidad estas afirmaciones no son verdaderas ni falsas por sí mismas. Lo único que es cierto es como nos sentimos NOSOTROS.

El dinero es un objeto que nunca llorará cuando se vaya de nuestras manos, así que más nos vale aprender a lidiar con él y sus constantes “vaivenes”.