829-547-0135 hola@ibanonline.com

El amor es maravilloso, pero sin duda, una relación no puede sostenerse solo con el amor. Es como tratar de sostener una cámara fotográfica con un tripié de una sola pata (un unipié, por así decirlo).

En mi experiencia, las relaciones tienen un tripié de cuatro patas que hace que las cosas entre ambos fluyan y se fortalezcan.

Esas “cuatro patas” son cuatro aspectos fundamentales de la vida en la que las parejas deben tener acuerdos claros:

  • La educación de los hijos
  • La religión
  • Proyecto de vida a futuro
  • El dinero

No están en orden de importancia. Los cuatro tienen el mismo peso. Si un matrimonio está en profundo desacuerdo con alguno de estos 4 puntos, la relación se complicará más de lo estrictamente necesario.

Pero solo hablemos del dinero. Es de la mayoría conocido que muchas parejas suelen pelear por él. Pero lo que pocos saben es que la razón no solo es la escasez de dinero, sino la falta de comunicación acerca del dinero.

Ambos tienen $10 y Él quiere gastar $9 en viajes y $1 en la casa mientras que Ella quiere gastar $6 en la casa y $4 en ahorros.

Esta discrepancia que parece pequeña, y de la que normalmente no se habla, es fundamental y estará presente en la mente de cada una de las partes cada vez que entre dinero a casa (sin importar quién genera los ingresos). Vivir en pareja significa compartir y eso significa compartir intereses, deseos y propósitos además del amor y las responsabilidades.

Pero ¿cómo llegar a un acuerdo si los intereses de ambos pueden ser tan distintos? Aquí una fórmula que no falla (y las notas de cómo fue que la aprendí):

Anoten lo que para cada uno es más importante. Por ejemplo, cuando recién nos casamos, para mi esposo lo más importante era disfrutar del dinero en el momento y comprar gadgets, mientras que para mí, lo más importante era ahorrar para comprar una casa lo antes posible. De esta forma, se darán cuenta que tan diferentes o similares son sus objetivos y prioridades.

Establezcan la forma en que el dinero en casa será repartido. Quién aporta qué, quién llevará las cuentas generales, en qué se gasta qué cantidad. Esto es muy variable de pareja en pareja, no hay una fórmula que funcione para todos, pero es imprescindible que la que elijan ustedes realmente les funcione y se sientan cómodos con ella.

Mi experiencia: en este tema, confieso no tuvimos desacuerdos: mi esposo dejó claro que  alimento, casa (y todos sus gastos), vestido y medicinas corrían por parte de “la casa”. La Casa es una cuenta en la que ambos aportamos. Él aporta un porcentaje mayor que el mío. De esa manera, cada gasto está decidido y no tenemos discusiones diarias de quién paga qué.

Una vez a la semana, siéntense a hablar de dinero. El día que estén más tranquilos (sin los niños, sin el teléfono). No necesitan más de media hora a la semana. Tómense un tecito o ¿por qué no? una copa de vino. ¡Solo una!

Nunca tomar decisiones financieras sin consultar al otro. No importa si el que decidió comprar un yate es el que genera más ingresos. Su pareja lo resentirá y con justa razón. ¿No se suponía que son pareja? Usar el dinero como medio de poder y control solo lleva a un punto: el divorcio.

Fuente: EL DINERO EN LAS PAREJAS – GUÍA PRÁCTICA PARA LAS FINANZAS EN PAREJA por SONIA.

http://www.blogylana.com/amor-y-dinero-guia-practica-para-las-finanzas-en-pareja/

Visita su blog “BLOG&LANA”